Meditabundo: Deseo estar equivocado

Los partidos políticos han sido las principales sanguijuelas del erario, tienen el acuerdo tácito de no ver los corruptores y corruptos cuando se alternan en el poder palaciego. Ninguno ha introducido en la administración pública esa severa y pura moralidad que hace a la autoridad digna de respecto. No han aplicado la renta de los impuestos con el objetivo de prosperidad,  menos disminuir la carga al pueblo, aumentan los impuestos que encarecen la vida.
 
Vemos la introducción del Código de Ética, iniciativa para que las funciones sean ejercidas con las buenas costumbres. Se ha eliminado adjudicar obras de grado a grado dando vida a la honestidad.
 
La corrupción es el azote de nuestra sociedad, este mal puede perder gran parte de desdichada influencia cuando la fuerza de la ley se respete. Cuanto más se aplique la ley se mejora la convivencia y más débiles son los conflictos que separan a los seres humanos.
 
Un gobierno está firme, asentado cuando puede decirse asimismo lo que es beneficioso, justo sea para los ciudadanos, prosperidad para la nación, será la base firme de su autoridad y consolidará la democracia. Que todo sea la cruda verdad, que nada firme, sólido y permanente pueda ser construido sobre la mentira, (como la economía blindada), la falsedad encubridora del mal gasto del erario. Los varones políticos son antisociales, no tienen leyes por eso los ciudadanos son abusados. Aplican el borrón y cuenta nueva.
 
Aristóteles y Cicerón advirtieron: Las naciones que ignoran la historia están condenadas a repetir sus tragedias.
 
Los dominicanos sufrimos la asfixiante legislación de la Ley de reforma social, causa de una pésima administración pública, no tuvieron empacho en controlar los poderes del Estado, sin estar en la prudencia. ¡Oh virtudes te desprecian!
 
Los hombres somos peregrinos en las mismas singladuras, pero, algunos aplican rumbos con correcciones   perversas… y la nave del Estado se pierde en los arrecifes de mentes deshonestas que se enriquecen pisoteando la virtud de Patria. Son selváticos no se conocen a si mismos y yerran como salvaje. Recuerdo que un amigo chino en Taiwán me dijo: el árbol quiere la paz, pero el viento no se la concede.
 
El entorno es un desorden, la inseguridad es un caos, no hay paz, se aleja más en cada orto. La paz es responsabilidad de todos. Amar-Servir.
 
Los corruptos comen, comen, tienen sus mártires, los comidos: el pueblo.
 
El autor es vicealmirante retirado de la Marina de Guerra.

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