La Iglesia Católica se extralimitó y perdió

Buena parte de la sociedad dominicana conoce que con la llegada de los conquistadores y expoliadores españoles a estas tierras, estos trajeron consigo a los encargados de la “evangelización”, que segun el gran poeta Pablo Neruda, el afán por convertir a los aborigenes o dueños del territorio al cristianismo era tan grande que, “…los indios vivos se conviertieron en cristianos muertos”.
 
Para esa iglesia catolica que vino y sigue con las clases dominantes del terrtorio dominicano, ellos creen tener la facultad de imponer las reglas, pues según su parecer deben seguir trazandonos las pautas de una convivencia basado en las normas o costumbres del judaismo-cristianismo, olvidan que no obstante las grandes influencias clericales, estamos dentro de un Estado Laico, no propio de una sola creencia.
 
La jueza de la Quinta Sala de la Cámara Civil y Comercial del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional falló conforme a derecho, rechazó la demanda en amparo incoada por el Arzobispado de Santo Domingo y una entidad dependiente de esta jurisdicción católica.
 
El fallo de la magistrada no podía ser de otra manera, si tomamos en cuenta que vivimos en una nación constituida como Estado, en donde supuestamente no se aceptan las discriminaciones de ningún tipo. La jerarquía católica del Distrito Nacional, como parte del sector más conservador de esta iglesia, sabemos que seguirá su asunto en el ámbito del Tribunal Constitucional, posiblemente bajo la creencia de que una buena parte de los miembros de ese tribunal son fieles seguidores de su doctrina y que previo a la toma de decisiones proceden a santiguarse a lo antiguo.
 
Si el Tribunal Constitucional se equivocara y pusiera la religión por encima de la Constitución y las leyes su decisión estaría afectada de ilogicidad y abundante aspecto discriminatorio. De ahí que esperemos que el fallo futuro se constituya en una reafirmación de que una cosa es la iglesia católica y otra muy distinta debe ser el Estado Dominicano, pues ni Duarte que era un fervoroso católico pensó en que la iglesia manejara los asuntos que son propios del colectivo social.
 
Felicitemos a esta magistrada que ha tenido la entereza de enfrentar las presiones de aquellos que hacen de la democracia un asunto en el cual debe primar su criterio y la intolerancia.
 
Cuando la nación dominicana se encamina a seguir derrotando a los prepotentes encarnados en Barrick Gold, Falcombrige y otros; la iglesia católica luce extralimitada en sus acciones.

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