Meditabundo: La moral del pueblo es inmortal

Los políticos deben ser buenos para con los ciudadanos, no malhechores. No habrá mal social cuando nos acompañe un moralista, honrado. El pueblo no puede conquistar un político sano, él debe entregar sus amores de bienestar con hechos. Tanto más sirve sin apego, tanto más el pueblo camina junto a él y hacen de todos, uno.
 
Se equivoca el que se cree superior a las leyes de la naturaleza humana. El déficit fiscal de 203,000 millones de pesos era la “economía blindada”. Esta mentira es un retrato sin retoque que nos recuerda al filósofo Antistenes decirle al juez en defensa de su maestro el gran sabio Sócrates: El pueblo que no distingue los hombres buenos de los malos está perdido.
 
Detuve el bolígrafo y se me presentó la sentencia bíblica: Por sus hechos los conoceréis. ¡Oh Dios se han perdido los encuentros de abrazos fraternos, necesitamos los rumbos del honor de todos. Ese es el hogar de la paz del hombre!
 
Toda actividad humana por naturaleza tiene las leyes de Dios. Su ética, código moral y leyes creadas por los hombres que tienen su origen en las leyes de Dios. Los seres humanos conscientemente están sometidos a los principios morales, tienen su misión en cumplir en bien de los otros y considerar ese deber por encima de todo lo que pueda suceder.
 
Nuestra realidad es que predomina el analfabeto en moral y cívica. Aprovecha, saquea todo, no importa se denuncien con pruebas su amor a lo ajeno. Continúa siendo figura de primacía protegido por la creación, imitación de las costumbres antiguas griegas y romanas con sus dioses y diosas protectoras. La dominicana es la diosa impunidad. Presencia de una sociedad degradada por los políticos en el laberinto de los poderes tenebrosos de “poder frena poder”. Acuerdo tácito de las distintas facciones políticas, misterio de los hombres aferrados a la ley del apego. Gran ignorancia.
 
Di un descanso a las oxidantes neuronas. Recuerdo haber leído que siendo Cicerón un adolescente, su tutor Arquías que residía con la familia, le explicaba: “La vida es la más peligrosa de la experiencia, el mundo, el más peligroso de los lugares y el hombre el más peligroso de los animales”. Esto lo refirió Cicerón a su amigo Pomponio Ático. Ático ya en contestación a una carta que Cicerón le había escrito siendo cónsul de Roma. Le había dicho: “Hay dos clase de políticos, los que aman la tolerancia por si mismo y creen que todos los hombres la aman por naturaleza y los que se casan con la tolerancia para ocultar la actividades de los seres viciosos que los apoyan”.
 
Hasta hoy parece que no hay fuerzas contra el poder del dinero y la corrupción. Sigo siendo soñador despierto, más me aferro a la necesidad y se está en el horizonte visible del humano realizar los cambios, darle vida al Decálogo Duartiano. Roma sobrevivió al saqueo y a las intrigas cuando Cincinato soltó la azada de labrador y entró a esa ciudad de las siete colinas, con su fuerza moral y enfrentó al Senado.
 
Nuestra historia es inmortal. Se eliminará la desgracia que hombres hermanos de esta tierra, estén separados, aislados, indiferentes, dejando la legalidad, la justicia en manos de los que amán sobre todo el dinero del erario.
 
Nuestro invitado de hoy: Jean Tagore: Si cerráis la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará fuera.

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