Nunca separó el ejercicio intelectual del compromiso con su tiempo. Aportó claves importantes para la comprensión de las principales gestas de nuestra modernidad. No fue hombre de debates y disquisiciones académicas inútiles. Fue intransigente en mantener en alto, a lo largo de medio siglo de ejercicio político, su apego a los mejores intereses del país. Fue el primer intelectual dominicano galardonado en el plano internacional. Por todos sus aportes y por una conducta ciudadana siempre consecuentes con las más sublimes aspiraciones de este pueblo, la muerte de Franklin Franco duele hondo y manda reverente e imperecedero recuerdo.
