Un 10% de los adolescentes británicos y la mitad de adultos, estaría dispuesto a llevar un microchip en su cuerpo para pagar sus compras y ayudar a prevenir los fraudes relacionados con las tarjetas de crédito. Los datos se han obtenido de una encuesta del Instituto británico para el Estudio del Sector de la Alimentación (IGD).
El Microchip es un microcircuito electrónico, constituido por un código exclusivo e inalterable encapsulado en vidrio quirúrgico y revestido de un compuesto compatible antimigratoria, es decir que se queda en el lugar del cuerpo donde se lo aplico.
El periódico que ha publicado los datos afirma que de momento sólo un lugar en Europa, un club de Barcelona donde hay que entrar en bañador, instala este tipo de chips a los usuarios que lo deseen.
Destaca además que la privacidad es un punto importante para los adultos consultados pero no preocupa a los adolescentes.
