Los habitantes del municipio de Fantino, en la provincia Juan Sánchez Ramírez, carecen de los servicios básicos, y otros males sociales, situación que dificulta desarrollar sus actividades en condiciones adecuadas, a los que se les suma la contaminación ambiental.
La falta de agua potable, energía, drenaje, empleos, así como el asfaltado de la calle Mella, que es la principal, entre otras privaciones, mantienen a esa comunidad sumida en la penuria y la desesperación.
Munícipes de esa demarcación coinciden en que las administraciones del ayuntamiento no han logrado satisfacer las necesidades, pese al gran número de nativos con el que cuenta esta zona (22 mil 657 en total), por lo que piden medidas urgentes por parte de las autoridades competentes.
Vecinos del lugar denunciaron a Dominicanos Hoy que llevan más de tres semanas sin agua potable. A esto se agrega la falta de planta de tratamiento para evitar la contaminación del río Cuayá y con éste el Camú, que desemboca en el río Yuna.
Narraron a este multimedios que esa situación provoca que el agua que reciben en los hogares llegue contaminada pues provienen del sistema de cloacas de Cotuí y Fantino que son vertidas a los afluentes del río Yuna, sin el tratamiento adecuado.
De acuerdo a los parroquianos de esa jurisdicción, las aguas cloacales y los desechos de materias fecales de Fantino son derivadas a amplios depósitos construidos hace años en estas comunidades, pero sin una planta de tratamiento que procese estos materiales y pueda ser usada luego por la población para la producción
A estas urgencias se le suma la delincuencia en la zona, que pese a que el párroco del lugar, padre Francisco Gallar, define como infracción común, los parroquianos dan su voz de alarma, a fin de que no empeore el escenario.
Para el religioso, las prioridades son: la falta de servicios imprescindible para las personas (agua, energía, empleos, alimentos), por lo que califica la situación como calamitosa, ya que el problema es mucho más grave de lo que se puede narrar y se complica con el agotamiento rápido e indetenible de los depósitos de agua: cisternas, tinacos y tanques.
“He vivido en carne propia las carencia de esos servicios necesario para el ser humano, la luz no tiene hora para irse; he estado en otros sitios donde la energía eléctrica se iba a una hora determinada, por lo que las personas se organizan, pero aquí no hay hora. Con ese desorden, los inversores no tienen capacidad de cargarse”, agregó el religioso.
Pero como si la insuficiencia en esos servicios imprescindible para la subsistencia del ser humano no fuera suficiente, de acuerdo al presidente de la Junta Central Electoral (JCE), del distrito José Cruz Taveras si los moradores de esa jurisdicción hagan no hacen conciencia el río Cuaya podría desaparecer a consecuencia de la contaminación y la tala indiscriminada, lo que a su juicio traería además como resultado la desaparición de la agricultura y la ganadería del municipio, oficio del que han vivido desde su fundación.
Explicó que decenas de comunidades de esa vecindad están expuestas a contraer enfermedades debido a la contagio provocada por las aguas servidas que van al río Yuna sin ser procesadas. En ese sentido, Cruz considera indispensable el compromiso colectivo, para mantener una calidad de vida por lo cual exhorta a los habitantes de Fantino y a las instituciones a organizar jornadas de educación y reforestación.
De su lado, el ambientalista Abimaesl Ortega define esa situación como lo peor de las calamidades por la que atraviesa ese pueblo. Señala que la contaminación provocada por las aguas cloacales, daña el medio ambiente y provoca un peligro para la salud de miles de ciudadanos que viven abajo de los principales afluentes del municipio.
“Pese a las reiteradas demandas de los habitantes de Cotuí y Fantino, todavía las autoridades no se ponen de acuerdo para resolver el inconveniente”, precisó. El problema ha sido expuesto por diferentes organizaciones comunitarias que esperan una respuesta.
La falta de empleos y la construcción de la principal la calle Mella, es otra de las prioridades que adolece esa demarcación. De acuerdo a los residentes en la zona, cuando sobre ella transita algún vehículo, se levanta una gran ola de polvo y sus moradores se ven obligados a tirarle agua para que no se levante.
En cuanto al empleo, la falta de trabajo constituye una preocupación para los munícipes, la juventud no encuentra donde ganarse el sustento: alrededor de un 85% de la población joven no trabaja.
Fantino
La comunidad limita: al norte con río Camú, que del otro lado pertenece a la provincia de La Vega y a la provincia Duarte; al oeste circunscribe con el municipio de Jima Abajo, que pertenece al distrito de La Vega. En este límite se encuentra la sección de Piña Vieja y al sur con el distrito municipal de Comedero Arriba, que pertenece a Cotuí. En este límite se encuentran las dos secciones de Hato Mayor y Comedero Abajo, mientras que al este divide con Las Canas y Angelina, ambas distritos municipales de Villa La Mata.
Cuenta con una superficie de 94.75 kilómetros cuadrados, constituido por la zona urbana y cinco secciones rurales, con sus respectivos parajes: Piña Vieja, Sierra Prieta, San Miguel, Hato Mayor y Comedero Abajo. Este pueblo está formado por personas que emigraron en su mayoría de otros lugares.
Los 22,675 habitantes, que de acuerdo al último censo existen en el lugar, esperan que en el presupuesto nacional aprobado por el Gobierno para 2014 por más de 605 mil millones de pesos, se destine una partida que auxilie la comunidad de Fantino, que vive de la agricultura y la ganadería que alberga la esperanza de crear otras fuentes de trabajos.
