Barrio Blanco vive en la oscuridad del olvido

La  extrema pobreza, el abandono, el desempleo, los apagones y  las aguas cloacales que corren por doquier, son algunas de las características que identifican al  sector Barrio Blanco en San Pedro de Macorís, parte Este de la República Dominicana.
 
Sus calles deterioradas y polvorientas evidencian las ineficiencias de las autoridades  correspondientes para atender el clamor que durante décadas ha sido proclamado por residentes  de esta barriada, a fin de que  un día puedan vivir en un lugar más digno.
 
Asimismo, el alto nivel de desempleo que registra esa localidad no permite el progreso económico de las familias, ni el desarrollo de los jóvenes, quienes  se pasan los días ociosos, mientras que otros se dedican a vender narcóticos y a delinquir.
 
La carencia de los servicios básicos como el agua y la energía eléctrica constituye un  dolor de cabeza para estos lugareños, debido a que reciben 10 y 12 horas de apagones diarias, lo que impide el buen funcionamiento de los pocos negocios del sector.
 
Esa misma situación sucede con el  agua, la cual  llega  cada  quince días, provocando que en su desesperación  busquen el preciado líquido en el  río Higuamo, cuyas aguas están contaminadas.
 
“Aquí estamos pasando la de Caín,  con este sol matándonos del calor y sin agua, entonces  cuando suelen mandarla  llega hedionda y turbia. Ya uno no sabe qué hacer”, expresó una señora que prefirió no ser identificada.
Además de este problema, las aguas cloacales permanecen en las calles, sin ningún control ni alarma de los organismos sanitarios, quienes se han hecho de la vista gorda frente a esta dificultad.
 
Por dicha deficiencia varios niños han tenido que ser hospitalizados a causa de complicaciones respiratorias y de  alergias.
 
Los moradores de Barrio Blanco,  ubicado debajo del puente del río Higuamo,  usan de techo ese desnivel para sentarse y refrescarse, pero debido a la acumulación de basura la permanencia es insoportable.
 
“Yo tengo 53 años viviendo en esta zona y  ningún gobierno se ha interesado en ayudarnos, cuando la ola de delincuencia aumenta nosotros tenemos que convertirnos en los guardianes del lugar, identificar a los vándalos y después avisar a  la Policía  para que los apresen. En fin, hacemos todo el trabajo”, comentó   Ramón Emilio Troncoso.
 
De igual forma, demandan  la construcción de la escuela básica que lleva por nombre Barrio Blanco, que lleva un año en remodelación, poniendo en peligro la vida de los estudiantes, por la cantidad de varillas y escombros tirados en todas partes.
 
Pese a tanto sufrimiento,  las familias de Barrio Blanco esperan que la benevolencia  del presidente Danilo Medina llegue hasta ese lugar olvidado por los gobernantes del país.
 
 
 

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