Los enemigos u odiadores gratuitos del Partido de la Liberación Dominicana se frotan las manos cada vez que creen escuchar rumores sobre un encarnizado y callado enfrentamiento entre los alegados seguidores del expresidente Leonel Fernández y el actual presidente Danilo Medina.
Esto no es nuevo, pero los persistentes triunfos desde hace doce años los tiene algo menos que locos y frustrados, porque no termina de estallar con sillazos y tiros incluidos, la crisis que se imaginan que detonaría de un momento a otro en el partido morado.
Para alimentar esa intención inconscientes o conscientemente dirigentes importantes, pero en su mayor parte miembros de las bases peledeístas solemos caer en las trampas que los medios y opinantes, les tienden para que esa hecatombe política interna dé al traste con el partido fundado por Juan Bosch y que ellos no han podido derrotar por los medios normales, por lo que buscan en su entorno la espoleta que haga por ellos ese trabajo sucio.
En encuentros abiertos o en casuales encuentros el actual líder del PLD, el doctor Leonel Fernández ha dicho y reiterado que él es presidente de esa organización de todos los peledeístas, no de grupos, porque de ser esto último no sería su presidente. Y que tampoco está en pre campaña o campaña electoral alguna a su favor. El doctor Fernández sabe más que nadie lo que se juega y la historia está ahí para pasar revista.
Esto muchos lo interpretan de cualquier manera. Quien suscribe solo lo interpreta literalmente, y si estamos engañados, el tiempo, el gran aleccionador, lo dirá, pero creemos en lo que dice el ex mandatario y en el prudente silencio del presidente Medina quien se entrega a las graves tareas que tiene entre manos y sabe que detrás esta su partido y su dirigencia, pese a los dimes y diretes envenenados.
A raíz del actual Octavo Congreso Comandante Norge Botello y la adelantada precampaña interna por la candidatura presidencial, esos rumores se han intensificado y nadie quiere perderse ningún escenario tanto para buscar protagonismo como para observar y pescar en lo que pueda pasar.
Si esas inmensas masas que integran las bases del PLD no son orientadas hacia una mayor formación y disciplina, como esta supuesto a reactivarse tras el actual congreso, esta organización corre el peligro de caer en el caos y el extremismo en que han caído otras entidades.
No obstante, consuela saber que todavía esta organización, a sus 40 de haber sido fundada por Juan Bosch y un grupo de connotados partidarios suyos, está regida por la sabiduría política, preparación y experiencia que acumula la dirección del PLD, en su comité político, organismo que ya quisieran sus enemigos fuera el escenario principal en donde se realizaran sus sueños de ver a esta entidad política derrotada por sí misma, lo que sí ocurre en otras parcelas menos afortunadas por carecer de un liderazgo colectivo, que los libre de los apetitos y el egoísmo de algunos que se creen redentores de todo y por siempre.
