Ferrari sigue a su ritmo

No sé si le pasara a alguien más, pero desde hace poco más de cinco años cada lunes posterior a un gran premio de Fórmula 1 me sucede lo siguiente, no es otra cosa que mi gente más allegada, amigos, familia, compañeros de trabajo, conocidos, etcétera me hace la siguiente pregunta: ¿Qué le pasa a Ferrari?.
 
Antes me explayaba más dando respuesta a esta cuestión, pero hace tiempo que mi respuesta suele ser la de: «Yo que sé, si lo supiese trabajaría en Maranello», aunque dudo que los que trabajan allí sepan la respuesta tampoco, la verdad. Lo que a muchos les parecerá una respuesta antipática y maleducada a mi no me lo parece. Es «cortita y al pie» como se suele decir en términos futboleros y ahuyenta a «pesados» que tienen como única manera de entablar conversación contigo hablar de Fórmula 1. No los aleja permanentemente, tan solo hasta el siguiente lunes posterior a un gran premio, pero menos da una piedra.
 
No soy ferrarista, dejemos las cosas claras. Nunca lo he sido, ni lo seré. Lo que para muchos es como una religión para mí no lo es, ni siquiera la comprendo, pero la respeto. Temo sin embargo que muchos de los que se hacen la pregunta de «¿Qué le pasa a Ferrari?» no son seguidores de la Scuderia más allá de hace quince años, puede que incluso cinco.
 
¿Por qué digo esto?, muy fácil. Da la sensación de que solo conocen la Ferrari de la época ganadora de Schumacher, Brawn y Todt dando por sentado que Ferrari siempre ha sido así. Me refiero a lo de ganar titulo tras titulo arrasando al rival, año tras año. Todo se desmorona un poco cuando les cuentas que hasta que Schumacher logro su tercer título con ellos en el año 2000, la Scuderia llevaba 21 años sin ganar un título de pilotos, o que entre el año 1983 y 1999 tampoco fueron capaces de ganar al menos el título de constructores. La historia empeora si les cuentas que hasta llegada la época de Schumacher la mayor racha de títulos de constructores consecutivos fue la que tuvo lugar entre 1975,1976 y 1977 por ejemplo, o que tan solo Alberto Ascari con sus dos títulos consecutivos de 1952 y 1953 había logrado encadenar dos mundiales seguidos con victoria final hasta que llego Michael Schumacher y gano los títulos comprendidos entre el año 2000 y 2004, cinco seguidos en total para la Scuderia.
 
No voy a extenderme mucho más poniendo datos y cifras. Primero son de sobra conocidos y están al alcance de todo el mundo con tan solo dar un «click». Segundo porque soy plenamente consciente de que hay centenares de miles de personas que saben mucho más que yo sobre la historia de Ferrari.
 
Para cuando tu contertulio ha asimilado los datos y cifras que le has dado, terminas de rematarlo diciéndole que no debe extrañarle la época sin títulos que están viviendo los de Maranello desde hace más de cinco años. Llega el momento en que suelta un bufido de resignación cuando le explicas que en Ferrari lo de ganar títulos no es una «costumbre» como pueda parecer por los éxitos recientes, sino más bien algo extraordinario.
 
Pocos negaran que Ferrari sea leyenda. Es algo más que un nombre, más que un equipo de Formula 1, la cual sin ellos sería difícilmente imaginable. Ferrari tiene tal peso que Bernie Ecclestone les da «paga extra» tan solo por ser quienes son. Son el único equipo presente desde la primera carrera disputada en la historia de la F1 hasta la última, el reciente gran premio de Mónaco. Muchos equipos han ido y venido, incluso han logrado triunfar, pero han terminado desapareciendo con cambio de nombre incluido mientras Ferrari ha seguido ahí. Se dice que todo piloto ansia correr para la Scuderia, que tan solo ganar una carrera para ellos es diferente al resto, casi como lograr un titulo mundial con cualquier otro equipo.
 
Es esa aura de leyenda que rodea a Ferrari a mi parecer su peor enemigo. ¿Alguien ha visto Rush?, seguro que sí. No es la primera vez que nombro la escena en la que Niki Lauda prueba por primera vez el Ferrari en la pista de Fiorano donde sentado a escasos centímetros de la misma aparece en pantalla un actor encarnando a Enzo Ferrari leyendo el periódico. Lauda para el coche frente a un mecánico y da su opinión: «Es horrible, corre como un cerdo. Es una mierda con ruedas».
 
Confesaré que cuando la vi en el cine solté una sonora carcajada y me acorde de cierto piloto oficial de la Scuderia de origen asturiano. Si algo me resulto especialmente curioso y gracioso a la vez fue la reacción del mecánico y su reprimenda a Lauda por hablar mal del coche con el único argumento de que «es un Ferrari» cual vaca sagrada intocable fuera.

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