El Presidente de la República, Danilo Medina, aseguró que la colaboración entre el país y la Organización de las Naciones Unidas se profundizarán en temas como la lucha contra la pobreza, cambio climático, seguridad alimentaria y educación, entre otros. Pero, la sociedad dominicana, con inteligencia y sagacidad muy particular, entendió que, por encima de todo, la visita del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, respondió, esencialmente, a la regularización migratoria de nacionales haitianos en el territorio nacional.
De hecho, Ban Ki-moon, elogió las acciones de Medina por la aplicación de un plan de regularización de extranjeros que arregle el estatus migratorio de miles de inmigrantes, sobre todo procedentes de Haití, y de sus descendientes nacidos en suelo dominicano, y señaló que los esfuerzos que realiza el gobierno contribuyen a mejorar las condiciones de vida de los más vulnerables.
Pero, insistió el representante de Naciones Unidas en que “es importante reconocer la nacionalidad de estas personas». En ese sentido el Estado inició desde el pasado primero de junio la Ley de Régimen Especial y Naturalización, previamente aprobada por el Congreso, paso que dio lugar a estas medidas migratorias, que beneficiarán, sin duda alguna, a la población de inmigrantes haitianos radicados aquí, los cuales, según encuesta oficial, conforman el 87,3% del total de extranjeros residentes en el país.
Ban Ki-moon quiere “estimular a República Dominicana, para que siga luchando para proteger los derechos humanos», dijo el secretario general de las Naciones Unidas, e instó a Medina a fortalecer las relaciones con Haití.
En verdad, estuvieron en la agenda del encuentro la educación, salud, desastres naturales, el necesario apoyo a las comunidades rurales y esa oportunidad de que República Dominicana dialogue con Naciones Unidas acerca de la colaboración en materia de formación de profesores, diseño de contenidos, de materiales educativos y, en definitiva, en todo lo que pueda ayudar a la nación; pero, lo que nadie puede negar es que la visita de la ONU, con primera escala en Haití, tuvo como primer punto de análisis la situación de sus nacionales y sus categorías como inmigrantes aquí.
