Ciudad del Vaticano.- El papa Francisco abogó este miércoles 31 de diciembre, el último día del año, por situar en «el centro de nuestras preocupaciones» a los más desfavorecidos y llamó a «servir a los débiles» en vez de «servirse» de ellos.
«Es necesario un gran acto de libertad cristiana para tener el coraje de proclamar, en nuestra ciudad, que urge defender a los pobres y no defenderse de los pobres. Es preciso servir a los débiles y no servirse de los débiles», defendió el papa durante su homilía en la basílica de San Pedro.
El pontífice presidió las Vísperas y la solemne ceremonia del Te Deum como es habitual cada 31 de diciembre, una tradición que inició el papa Pablo VI en su «Marialis Cultus».
En calidad de obispo de Roma, aludió al escándalo de corrupción de tipo mafioso desvelado recientemente en el seno del consistorio capitolino.
«Los graves hechos de corrupción, desvelados recientemente, requieren de una seria y consciente conversión en los corazones para un renacimiento espiritual y moral y para un renovado compromiso que construya una ciudad más justa y solidaria», dijo.
Y advirtió: «Cuando una sociedad ignora a los pobres, los persigue y los criminaliza, les obliga a unirse a la mafia. Esa sociedad se empobrece hasta la miseria».
En la primera parte de su alocución, Bergoglio hizo un repaso del 2014 ya que, según defendió, la Iglesia Católica enseña que, al concluir el año o la jornada, es preciso realizar «un examen de conciencia.
«¿Cómo es nuestro modo de vivir? ¿Vivimos como hijos o como esclavos? ¿Vivimos como personas bautizadas en Cristo, libres? ¿O vivimos según la lógica mundana, corrupta, haciendo lo que el diablo nos hace creer que es de nuestro interés?, cuestionó con semblante serio”.
Y añadió: «Existe siempre en nuestro camino existencial una tendencia a resistir a la liberación. Tenemos miedo de la libertad y, paradójicamente, preferimos mas o menos conscientemente la esclavitud».
