Aunque el tiempo ha comenzado a mejorar en la región del Cibao y otros puntos del país, los efectos de las lluvias de los últimos días han sido fuertes, al punto de cobrar dos muertos y dejar casi 20 mil desplazados, que según el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), han ido disminuyendo; pero aun unas 11 comunidades siguen aisladas y una veintena de viviendas presentan afectaciones serias.
El COE insiste en que la población esté alerta, pues en la costa atlántica el oleaje alcanza entre seis y ocho pies y las crecidas fueron causa de las muertes de dos personas, incluyendo una menor de 12 años, que fue arrastrada por un río y otra en un canal de riego desbordado por las precipitaciones.
La vaguada y el frente frío asociado se alejan del país; pero los remanentes nubosos pueden producir más lluvias en diferentes zonas.
Y si bien el COE mantuvo el nivel de alerta roja en el Distrito Nacional y la provincia de Santo Domingo y alertó por posibles desbordamientos de ríos, arroyos y cañadas e inundaciones repentinas, las aguas concentradas en calles y avenidas, sin hallar vías de desagües, provocaron no pocas alteraciones del flujo vehicular y autos “ahogados”, empujados por sus conductores bajo los aguaceros.
De manera que las alertas deben permanecer, sean roja (máxima); amarilla (preventiva), y sobre todo la verde (estar informados). Sin soslayar el cumplimiento a los llamados del Centro de Operaciones de Emergencias y del Ministerio de Salud, que mantiene una campaña de vacunación y control de vectores, debido a las alteraciones de la calidad del agua. Precaver y evitar significa triunfar sobre los problemas y eventos.
