Todos recibimos críticas en nuestro día a día pero, en ocasiones, lejos de ser constructivas o beneficiosas para poder mejorar o crecer como personas, son negativas. De esas que hieren y atacan directamente a nuestra autoestima y, lo que es peor, a veces vienen de boca de aquellos que más queremos.
¿Qué es lo que podemos hacer en estos casos? ¿De qué manera debemos actuar para que las críticas negativas no afecten a nuestro equilibrio emocional? Hablemos hoy sobre ello, estamos seguros de que te va a parecer interesante.
¿Quién me ha criticado y por qué?
En primer lugar, hay que saber diferenciar qué tipo de crítica hemos recibido. Lo que haremos es actuar con humildad y analizar con detalle el mensaje de las palabras que nos han dirigido:
¿Tiene que ver realmente conmigo? En ocasiones, somos incapaces de ver en nosotros determinados aspectos que los demás sí perciben. Es posible que no estés tratando bien a las personas que hay a tu alrededor y que, en un momento dado, te critiquen diciéndote que eres demasiado estricta, fría o incluso insensible. Analiza primero si el mensaje encierra en realidad algo que es cierto.
El segundo paso, una vez valorado el mensaje, es analizar al emisor. ¿Quién te ha lanzado la crítica? ¿Es alguien importante para ti? ¿Qué relación tienes con esa persona? Si consideras que la crítica recibida no es cierta, lo que debes hacer ahora es mantener la compostura y analizar a quien te ha dicho esas palabras. Es importante que sepas que hay determinados tipos de personalidad acostumbrados a utilizar las críticas como mecanismo de defensa, es decir, proyectar en otros defectos propios. Es posible que un familiar muy cercano critique siempre tu falta de iniciativa, tu timidez, tus pocas perspectivas cuando, en realidad, llevas una vida normal y feliz, y es él o ella quien de verdad es el insatisfecho, el que jamás ha tenido iniciativa alguna.
