Balaguer, nunca estuve nombrado en tu gobierno y me encuentro aquí luchando por tu legado en contra de aquellos que eran de tu casa y alcoba, a los cuales nombraste en diversos cargos de la administración pública.
Pues Presidente y líder, los de tu confianza se enriquecieron a costa del erario público deshonrando tu memoria prodigiosa.
Ahora reivindican tu balaguerismo, apoyando a otros candidatos que no son de tu partido utilizando los bienes públicos para conquistar aquellos infelices reformistas que no tuvieron cargos en tu gobierno y han sido los más leales a tu legado.
Finalmente, líder indiscutible te pido que en este momento de tribulación dame luz de cómo combatirlos a fin de que no perezca tu bien más preciado tu partido. Paz eterna líder y prócer de la República.
