La gran diferencia, amén

Como si lo estuviera viendo… Si Francisco viviera entre nosotros (debería por lo menos hacer sus vacaciones en esta isla), en vez de acres homilías y condenas altisonantes, saldría a campos y barrios a luchar contra la injusticia; se uniría a las caravanas de defensa de loma Miranda; denunciaría diariamente a corruptos impunes; mediaría en el entendimiento de República Dominicana y Haití. En fin, haría muchas cosas más allá del púlpito, la sacristía y el confesionario, como estoy seguro exigiría a su grey el mismo Cristo, si acaso viniera, como anuncian algunos: solidaridad con las mejores causas de la bondad humana.

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