Encontrándose al borde de la muerte, Alejandro Magno convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:
Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los propios médicos de la época.
Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas…), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y…
Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.
Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones.
Alejandro contestó al general:
Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos no tienen, ante la muerte, el poder de curar.
Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.
Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos.
Si Alejandro Magno uno de los hombres más poderosos en vivir del mundo fue capaz de hacer esta reflexión en su lecho de muerte, ¿Por qué? Se nos hace tan difícil el poder soltar las cosas materiales, labores, afectos…
Pues si la esencia del ser humano desde que nacemos desarrolla un sentido de pertenencia y propiedad sobre todo lo que nos rodea, nuestros padres, nuestros juguetes, nos cuesta compartir, mucho más soltar, y de cierta manera el aferrarnos a situaciones, ambientes, cosas y afectos nos desubica y desorienta causando una sensación de vacio que si lo permitimos pues nos lleva a una total tristeza.
Pues bien he aprendido que todo, todo en la vida es circunstancial, que todo tiene un inicio y un fin. Si como lo lee. Una de las experiencias más maravillosas que tiene una mujer es la gestación y dura un tiempo 9 meses termina ese ciclo para dar inicio a la vida de un ser humano que viene sin ningún tipo de ataduras, libre con el único propósito de evolucionar.
A través de esa evolución el ser humano va cambiando de ambientes, situaciones, labores y afectos; los cuales van formándolo para cada nueva situación de vida. Hemos mal interpretado la evolución no es acumular es vivirlo, disfrutarlo, aprender y soltar.
Reflexionemos en este punto imagine que almacene en su cerebro todas las tareas de matemáticas que ha realizado desde el primer grado hasta culminar la universidad, es complicado verdad?, es imposible hacerlo sin transformar y conjugar todos los elementos y convertirlos en conocimientos evolucionados. Así como los ejercicios matemáticos es todo en la vida, a medida que evolucionamos nuestras relaciones se transforman evolucionan o finalizan su ciclo en nuestras vidas, debemos prepararnos para cada una de estas situaciones y así estar preparados para soltar sin que eso nos cause pena, angustia, dolor en fin tristeza. Recuerda que siempre que soltamos es para salir a flote y poder nadar para otra orilla donde descubriremos cosas nuevas y maravillosas para lo cual nos hemos ido preparando.
Cuando nos decidimos a soltar al principio nos cuesta pero después entendemos que es parte de nuestra evolución, ¿cómo no extrañar a esa maestra que teníamos cuando pequeños? pero definitivamente ese afecto debemos decirle adiós para iniciar con otro que ayudará a nuestra evolución y así dejamos soltar los afectos sin olvidar sus enseñanzas transformándolos en recuerdos para nuestra evolución.
Que más doloroso que ver partir a un hijo pero eso es la evolución, ellos deben partir y nosotros soltarlos para que ambos evolucionemos eso si acompañados de los recuerdos que nos harán vivir otras situaciones, recuerden que los padres convertidos en abuelos son distintos en ambas relaciones, las vivencias con los hijos hacen entender y comprender mejor a los nietos y con estos últimos se entiende mejor el concepto de soltar.
Entonces bien si somos capaces de soltar a nuestros hijos para su evolución, por qué nos cuesta tanto soltar las cosas materiales como una frazada, un mueble, entre otras cosas, ellas están en nuestras vidas el tiempo que deben servirnos no nos convirtamos en acumuladores solo traen polvo y trabajo a la hora de limpiarlos, llegamos a tener cosas rotas que remendamos y ya perdieron su belleza pero ese sentido de pertenencia obliga a tenerla con nosotros, se rompió bótela su ciclo con usted finalizó quedará almacenada en sus recuerdos de segura otra pieza ocupará el puesto de evolución.
Solemos acumular rencores recuerdos tristes, cómo se nos ocurre eso, cómo ocupar nuestro cerebro con estos sentimientos que nos anclan a situaciones y circunstancias que no nos dejan navegar a otro puerto, incisto suelte el soltar nos ayuda a salir a flote, ya el tiempo de esa situación o circunstancia pasó hace tiempo no empañe su día soleado trayendo constantes nubarrones que no lo permitirán disfrutar de un excelente sol radiante.
Soltar es como cuando uno decide arreglar el closet, y realizamos un inventario donde conseguimos ese pantalón que ya no nos queda pero insistimos en tenerlo allí para cuando me lo pueda poner; si ya una relación de cualquier índole no funciona porque insistir suelta en el momento adecuado; conseguimos en el closet ese vestido que nos queda fenomenal pero si revisamos nuestras fotos siempre salimos iguales; suéltalo atrévete a salir de tu zona de confort y cambia tus ambientes, no te aferres a espacios los escenarios cambian también evolucionan, era una sensación, así es la zona de confort nos quedamos en ella sin darnos cuenta que ya está pasada de moda y que para evolucionar debemos soltar y continuar esa blusa que nos encantó la compramos y estamos esperando ponérnosla en una ocasión especial, que más especial que vivir hoy con todo su esplendor saque esa camisa póngasela y salga a vivir el hoy el ahora sin lastres que le impidan estar a flote, es el momento suelta y saldrás a flote.
