Manuel Salvador Gautier, escritor del siglo XXI.
En un mundo perfecto, consciente de fallas sociales, visibles a través de los doce capítulos de esta obra, Manuel Salvador Gautier (MSG), intenta dar vida a un personaje atrevido, y emprendedor; Gregorio, nombre del protagonista, quien de forma proactiva, nos muestra una sensibilidad que avanza al compás de las páginas, con ritmo social y atrevida intencionalidad.
El reflejo de una época, un lugar, con un mensaje lleno de profundidad e intriga, nos muestra un trabajo bien organizado y de fina pluma.
Es simplemente el hilo conductor que impulsa al autor a describir de forma vehemente los caprichos de aquella época social, controlada por un puñado de malversos.
MSG, intenta en cada secuencia mostrarnos las vicisitudes de un país y su contexto, Así, por ejemplo, empezamos la novela con el paso por el desfiladero.
¡Increíble alegoría a la vida de aquella época y a sus enormes problemas sociales!
El paso por un sendero de difícil acceso, muestra como la vida avanza en medio de acaecimientos que reflejan, de forma apegada, un país con su contorno delicado, frágil y cruel. Y después, la fiel imagen de sus gentes, que con la fuerza titánica de atrevimientos repletos de impulsos, no se arrugan ante tantos lances, buscando objetivos que al final alcanzan. Esa es la voluntad de Gregorio, descrita por el autor.
MSG en su narrativa, expresa un sentimiento en busca de evolución social, por eso Gregorio, quiere comprender el mundo que lo rodea, y sostiene diálogo abierto.
Esta obra narrada en la mayor parte, en tercera persona, explica de forma omnisciente una seguridad bien repleta de osadía, aunque MSG, atrevido y de perfil elegante, introduce un cambio en su forma de escribir, cambiando el contexto para encuadrar su visión, por eso en el capítulo 4, cuando él mismo dialoga con su mente, después de la muerte de Gerardo, en medio de emociones, con una melancolía a flor de piel, reconduce su historia, y narra en primera persona, para apuntalar con más fuerza al personaje y a su intervención, como pretendiendo acompañarlo. (Omnímodo: todo o sabe, todo lo controla).
¡Sí!, así es MSG, vehemente, emocional, ardoroso, que mantiene un contexto de inexorable interés por su carga vivencial, dando substancia a su novela: ”Asumí una actitud provechosa, la de estar alerta a cualquier indicio que se presentara para conseguir lo que me proponía hacer” aunque aquí, el autor quiere impulsar más emotividad a su historia, y se convierte en el mismo protagonista, redactando en primea persona, es decir otorgando a Gregorio, a través de su grafía, esa tendencia progresista y social, distinguida por momentos, que arropa los esfuerzos de un dominicano en busca de nuevas oportunidades y de sapiencia en Puerto Rico.
Gregorio, tiene una visión desencadena, de ingeniero, es un ciudadano universal que quiere aprender al mismo tiempo que observa con ojos de técnico repleto de ambición.
Pero esta obra también nos muestra criticas interesantes de una sociedad estática, conformista y contaminada por los vicios de un poder exagerado.
MSG, escava en la esencia de problemas que han hecho que la patria de Gregorio, quede pequeña, porque nuestro protagonista ve más allá que los demás, y su proyecto le envuelve de esperanzas permanentes, para remover su inteligencia con otros horizontes, lo que justifica el interés de su conducta de hombre activo y desencadenado.
Observa como maestro a sus contemporáneos, es decir a la sociedad donde ubica al personaje, La misma imagen que había utilizado Quevedo en España, para criticar un país, dividido e inexistente.
Llama la atención la forma tan estudiada de fomentar el progreso donde una resistencia feroz de capas sociales diversas, impiden el paso delante de una generación que quiere luchar para obtener, aunque es este caso, Gregorio lo consigue, al regresar al país, después de una formación de ingeniero en Puerto Rico.
Hay que enfatizar que esta narrativa histórica, da paso a una serie de secuencias, donde la verosimilitud aparece una vez más, habitual en nuestro autor, con un nuevo engaño a los lectores, cuando MSG otorga el título de ingeniero a Gregorio, sin saber que Puerto Rico, en esa época, carecía de universidad, lo que pone de manifiesto que nuestro protagonista nunca fue ingeniero pero siempre fue distinguido, inteligente y valiente, y el escritor nos envuelve con esa sagacidad, que nos mantiene en un nivel aceptable de coherencia.
En resumen aunque de interés, es una novela fresca, histórica, interesante de leer, como cada obra de Salvador, cargada de enigma que se descubre a medida que avanza.
Para finalizar, yo me permitiré hacer una crítica, gotas de agua en un océano porque con respeto a la obra es insignificante; encontré el final corto, incompleto y triste, cuando: Gregorio abandona el lugar sin recoger sus trastos personales. Por primera vez en su vida se siente solo e incapaz.
Igualmente me pareció que hubo poco detalle cuando en la página 138/139 nos relata el mensaje de Samaná, donde un conflicto eminente surge entre el general Gregorio Luperón y Báez, además con el significado real de la situación, puesto que Luperón organiza una expedición compuestas de patriotas enfurecidos contra la actitud de Báez.
Aquí, MSG, debería ser más amplio para hacer participar a los lectores de forma interactiva en este conflicto que es parte interesante de la novela, aunque poco desarrollado.
En definitiva, una buena novela, como nos tiene acostumbrados MSG.
