Se le ha denominado de muchas maneras: consulta on-line, ‘hospital sin papeles’, e-Salud, sanidad digital y otras. Las ventajas de la tecnología y las facilidades que ofrece el mundo virtual son muchas, y eso tarde o temprano tenía que reflejarse en el área de la salud. Sin embargo, estas herramientas al parecer no resuelven ciertos temas de fondo.
El entorno electrónico en los hospitales, centros de salud y consultorios ya se ha instalado definitivamente. Cada vez más plataformas de países desarrollados ofrecen registros y la posibilidad de interactuar entre médicos y pacientes de manera virtual. España presenta uno de los casos más avanzados del continente.
Éstas posibilitan, entre otras ventajas, que los médicos comuniquen sus decisiones clínicas respecto al enfermo en soporte digital, que las historias clínicas sean conservadas el almacenamientos informatizados y que sean computarizadas las órdenes del médico, entre otras ventajas.
Sin embargo, a pesar de que para los pacientes todo esto supone innumerables ventajas, para los médicos no son tantas, según una investigación publicada por la prestigiosa revista científica Mayo Clínic Proceedings. La publicación acaba de divulgar un trabajo que evalúa cuáles son las consecuencias del entorno electrónico en los hospitales, desde el punto de vista del uso que los profesionales sanitarios dan a los mismos.
El estudio ha consistido en una muestra de 6.375 médicos en activo en Estados Unidos. Se les ha seguido entre agosto y octubre de 2014. El 84,5 por ciento ha admitido que trasmite sus decisiones clínicas respecto a un enfermo a través del formato digital y ocho de cada diez han señalado que usan a diario las herramientas para analizar historias clínicas, crearlas o introducir cambios.
Pero a la hora de medir el grado de bienestar de los médicos, una amplia mayoría (superior al 60%) admite que se sienten menos satisfechos a la hora de resolver la parte administrativa de su trabajo y presentan tasas elevadas del denominado ‘burn-out’ a lo largo del tiempo. Es decir, de estrés laboral por estas tareas en concreto.
Para evaluar este último estado (conocido también como claudicación o estar quemado) se utilizaron test y mediciones validados en la comunidad internacional. Y lo curioso del caso es que el burn-out se asocia al entorno digital.
A los médicos les estresa mucho más trasladar a las plataformas electrónicas el diagnóstico y tratamiento de sus pacientes que hacer uso de los datos clínicos con ayuda de las nuevas tecnologías, según las respuestas.
En España, la sanidad digital es una de las más consolidadas del continente. Hasta 16 hospitales españoles se sitúan en la elite digital de la sanidad digital europea, lo que convierte al país en el más predispuesto de Europa para la e-Salud, por delante de Turquía, con doce centros, y los Países Bajos, con 11, según Redacción Médica.
El modelo Emram (Electronic Medical Record Adoption Model), acreditación que avala la Himss Analytics Europe, organización internacional que promueve la digitalización de los sistemas sanitarios, concede a nuestro país una de las más altas distinciones.
