…Y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; Por eso, estén también ustedes preparados porque a la hora que menos piensen viene el Hijo del hombre. – Mateo 24, 37-44 –
Los honorables jueces del Tribunal Superior Administrativo, igual que Noé, tienen una cita con la historia el próximo día jueves 15 de diciembre para que, con su juicioso veredicto, puedan salvar a la nación dominicana del caos en el transporte y abrir, como Dios hizo con Noé, un arcoíris de esperanza para la instauración definitiva de un transporte seguro, digno y libre.
El país debe superar este trato degradante a los usuarios, de este estado de caos imperante, que tal como nos tiene acostumbrados esa supuesta Nueva Opción con su horda de manifestantes vocingleros, su desafinada sinfónica de trompetas, tamboras y romo en su intento por presionar y amedrentar a los jueces, y de incidentar el proceso ante la carencia de argumentos legales de su débil defensa, fue necesario trasladar el juzgado donde se conoce el caso a la Corte de Apelación del Distrito Nacional.
Este grado de intolerancia propia de dictadores se ha manifestado en la misma sala del honorable tribunal del TSA cuando el abogado de la Federación Nacional del Transporte la Nueva Opción (FENATRANO), José Dionisio Restituyo, exigió amordazar a los medios de comunicación y al CONEP con el propósito de silenciar el caos imperante en el sector transporte.
No conforme con exigir este bozal a los medios de comunicación, demandaron ante la referida corte la entrega inmediata de toda propaganda informativa, como si se tratase de un estrado bajo el régimen del Tercer Reich.
A pesar de estas presiones anárquicas, afortunadamente, hasta ahora, los jueces, con ecuanimidad, mesura e imparcialidad, han sorteado la conducta chicanera en las audiencias y turbera en las afueras del tribunal por parte de los intervinientes sindicales.
El actual escenario del Recurso de Amparo que valientemente el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) y las organizaciones reunidas en esta entidad empresarial han incoado frente al Estado para que éste preserve los derechos constitucionales de Libre Competencia, Libertad de Tránsito, Libertad de Empresa y respeto a los Derechos Fundamentales, ante los desafueros, atropellos, abusos, chantajes y actos de violencia con que algunos anacrónicos pseudosindicatos sodomizan al mismo Estado, las leyes y a sus clientes naturales, como son los empresarios y los ciudadanos en general. En este contexto, al juicio de los jueces, a semejanza del constructor del arca, se les plantea un gran dilema moral. El de ceder ante las presiones de la multitud insensata, vociferante y libertina que se niega a cambiar sus malsanas costumbres del caos por el orden y el respeto a las leyes para poder salvarse del diluvio del cambio; o dar paso, como Noé, a la sensatez más objetiva de la obediencia a los dictados que consagra la Constitución de la República, evitando de esta manera que los ciudadanos seamos arrasados por el diluvio del caos del transporte y aniquile la última oportunidad de salvación. Todos los ciudadanos que vivimos en esta nación y que aspiramos a continuar por los senderos del desarrollo y progreso sostenible, colocamos la fe en la Justicia que ante la misma Cruz de Cristo que se erige en el estrado como signos de ecuanimidad, equidad y objetividad, ilumine la histórica sentencia de esos nuevos Noé de la justicia para que nos salven, por los siglos de los siglos, del diluvio del caos.
El autor es miembro del
Círculo Delta.
