Año nuevo con mayor seguridad ciudadana

El año 2016 acaba de terminar cubierto por las brumas producidas por un alto nivel delictivo que, actuando libremente, y muy bien protegido, alcanzó su máxima expresión detonante con el sangriento asalto a uno de los bancos comerciales más importantes del sistema bancario nacional, cuya sucursal asaltada se localiza en uno de los centros comerciales más populares y más concurridos de la ciudad capital, y que se emplaza justo en la zona comercial premium del polígono central, en lo que ha sido definido y asumido por la generalidad como un temerario desafío a la sociedad, como un osado desafío a la autoridad, como un sangriento desafío a la seguridad de la banca comercial, como un desafío al empresariado, como un acoso a los clientes de los bancos comerciales y de los centros comerciales, y como un claro ejercicio de temeridad que se exhibía abiertamente para demostrar estar protegida por la máxima impunidad de alguna autoridad, desbordando así la copa de la paciencia, el vaso de la tolerancia y hasta el profundo pozo de la indiferencia de una parte de la sociedad.
 
El sangriento asalto armado perpetrado en medio de las festividades de la Navidad y en contra de una sucursal del principal banco privado nacional, emplazada en la más popular plaza comercial, no podía pasar desapercibido para la sociedad, ni para la autoridad, por la acentuada osadía que representaba este cuarto ejercicio exitoso de una secuenciada serie de espectaculares asaltos cuyos mágicos escapes, aéreos y terrestres, en medio de los más densos congestionamientos viales del atardecer, superan por mucho los increíbles escapes de Harry Houdini, el más famoso escapista de la historia (aunque Houdini escapaba de sus propias cadenas y no asaltaba bancos), llevando a la sociedad a entender que estos magistrales escapes estaban diseñados, ejecutados y posteriormente blindados por un equipo élite de una “seguridad militar deformada por su vocación a robar” y que aparentemente usaba un espejo invertido para poner en ridículo a la “aparente seguridad del Estado”, lo que en esta ocasión obligó a que los jefes de los organismos de seguridad del Estado fueran convocados de urgencia al Palacio Nacional para que buscaran una inmediata solución a este grave mal.
 
Y la respuesta no se hizo esperar, pues apenas 23 horas después de la reunión de urgencia convocada en el Palacio Nacional, la prensa nacional daba a conocer que en un intenso tiroteo producido en unas cabañas ubicadas en la ciudad de Bonao había caído un joven exmilitar identificado por las autoridades policiales como el principal responsable de la articulación, coordinación y dirección de los 4 asaltos más espectaculares que se han producido en la sociedad dominicana después de aquel famoso asalto que los hermanos Maldonado protagonizaron en fecha 6 de noviembre de 1954 en el Royal Bank of Canada, en la ciudad de Santiago de los Caballeros, y cuyos responsables fueron apresados apenas 48 horas después de cometido el asalto, pues en aquel entonces las autoridades policiales no se asociaban con el asaltante, ni se jugaban con el comandante.
 
Pero lo cierto es, y a nadie le ha quedado microscópica duda alguna de ello, que si en apenas 23 horas localizaron a quien estaban “buscando infructuosamente” desde hacía más de 4 meses, la sencilla conclusión es que las autoridades siempre supieron dónde estaba la persona buscada, pero no había ningún interés para detenerle y llevarle ante los tribunales judiciales, como manda nuestro ordenamiento jurídico, porque esa persona no actuaba en soledad, sino en sociedad con una super estructura cuyos cimientos están bien anclados dentro de la misma estructura que tiene como tarea primaria perseguir y atrapar a los infractores de las leyes.
 
Indistintamente de lo que se quiera argumentar para disimular y justificar, las autoridades encargadas de perseguir el crimen y el mal han quedado muy mal paradas frente al presidente de la República y frente a toda la sociedad, y se requiere de un urgente reordenamiento de toda esa estructura llamada a combatir el crimen para garantizar la paz, la seguridad y la tranquilidad de toda la sociedad, seleccionando, y asignando funciones de máxima seguridad, a lo mejor de lo mejor en materia de honestidad y de máxima capacidad de investigación, pues es conocido que hoy día son muchos los excelentes militares de alto rango que son mantenidos sentados en el banco de los marginados simplemente porque prestaron servicios en otros Gobiernos, sabiendo bien que los miembros de los cuerpos armados son entrenados para servir a la seguridad del país, y como la seguridad del país no tiene color partidario, no es un pecado que un militar preste sus servicios a un Gobierno determinado, pero sí es un pecado que un Gobierno posterior le margine por esa absurda razón.
 
El nuevo año comienza bajo una atmósfera brumosa y parcialmente tenebrosa que nadie hubiese deseado, y el mejor regalo para toda la nación es que desde el Gobierno se le garantice la máxima seguridad y protección a toda la población, invirtiendo cuanto dinero sea necesario, y haciendo cuantas reformas sean necesarias, porque en esta pasada Navidad la inseguridad y la criminalidad estremecieron los cimientos de nuestra sociedad. – See more at: http://www.elcaribe.com.do/2017/01/02/ano-nuevo-con-mayor-seguridad-ciudadana#sthash.T4whWnZQ.dpuf

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