El arzobispo de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria, deploró durante la homilía de la celebración del Domingo de Ramos, dando inicio a la Semana Santa, que la sociedad de hoy en día luche por ser exitosa, pero a través del engaño, la mentira, pisoteando a los otros y sin importar el daño a los demás.
Dijo que todo el mundo busca el triunfo en todos los sentidos, en lo político, en lo social y hasta en el sentido religioso, para ser grandes.
Monseñor Ozoria enfatizó que hay una tendencia a esa grandeza, a tener éxitos, pero para los que siguen al Señor, el éxito y el triunfo debe llegar por medio del sacrificio.
Puso como ejemplo que Jesús, siendo Dios y teniendo todo el poder, se sometió a la obediencia, al sufrimiento, a la pasión, a la muerte y a no ser nada. Jesús, siendo Dios se hizo nada y por eso Dios lo levantó de la nada y lo exaltó, dándole el nombre sobre todo hombre, de modo que a nombre de Jesús toda rodilla se doble. Su sacrificio fue lo que lo hizo triunfar ante la muerte y el pecado, transmitió el prelado a la feligresía católica, que lo acompañó en la procesión que inició en la Iglesia Las Mercedes y culminó en la Catedral.
El sacrificio lo tenemos que aplicar en todas partes; en todos los ambientes, porque no se puede llegar al triunfo aplicando como se aplica hoy, la ley del menor esfuerzo, sin sacrificios y sin fajarse para llegar a la cumbre, sentenció monseñor .
