En 2013 persisten problemas en sistema salud

La deficiencia verificada en el sistema de salud dominicano ha continuado en 2013, pese a los esfuerzos del Ministerio de Salud por mejorar las condiciones de los hospitales y propiciar campañas preventivas de las enfermedades infectocontagiosas, así como tutelar los programas dirigidos a la reducción de las muertes materna e infantil y los embarazos en adolescentes.
 
La permanencia de la deficiencia obedece, según los propios actores del sistema, a que la salud ejecutada no es social, y no ha puesto énfasis, ni interés en las políticas generales, sino que en cierto sentido, responde a los intereses económicos de los grandes inversionistas.
 
La crisis en la asistencia hospitalaria, al parecer, se perpetuó durante el 2013, observándose las acostumbradas deficiencias y quejas de los usuarios al momento de buscar servicios.
 
La precariedad de los hospitales se acentuó más cuando a principios de año el gobierno anunció la suspensión de la cuota de recuperación, que por más de una década venían cobrando para sustentar algunos gastos en los centros y pagar empleados que eran contratados vía administración.
 
La eliminación produjo una avalancha de enfermos, que desbordó la capacidad de los centros, escenario que acrecentó aún más las limitaciones para ofertar un servicio de calidad.
 
También este año se verificó un repunte de las enfermedades infectocontagiosas, como el dengue  y la leptospirosis. Al finalizar el período, según las estadísticas oficiales, 113 personas murieron por dengue y se registraron más 15,000 casos, siendo esta la segunda cifra más alta desde que la enfermedad surgió como un problema en República Dominicana.
 
Para el infectólogo Clemente Terrero, el sistema responde a un modelo neoliberal, dirigido a la privatización de los principales servicios, plan impuesto para hacer inversiones y obtener grandes ganancias, lo que excluye, en gran medida, a la población de tener una salud digna y de calidad.
 
Observó que esa situación en lo inmediato no podrá superarse porque ha sido impuesta por organismos internacionales y sectores de poder del país, cuya conquista el pueblo deberá asumir en su momento junto a las organizaciones del sector, que son las que han estado luchando.
 
El gremialista criticó que la inversión en los hospitales públicos es muy pírrica, con presupuestos muy bajos que no permiten cubrir la demanda de los enfermos, condición que se empeoró con la eliminación de la cuota de recuperación.
 
Entiende que los ingresos que obtenían por ese concepto debieron ser incorporados en el presupuesto hospitalario, para que pudieran seguir funcionando con algún grado de eficiencia.
 
A su juicio, para superar el estado de deterioro que tiene la salud en República Dominicana, hay que aumentar la inversión de 1.8%, al 5% del PIB, puesto que los servicios se brindan con recursos y el Ministerio no los está recibiendo. “De manera que lo que produce el pueblo deben ser invertido en servicio a su favor”, abundó.
 
En relación a la prevención, valoró el avance en la eliminación del paludismo, gracias a que es apoyado por organismos internacionales en  Haití y en el país, este último tiene a su favor que posee mejor organización.
 
Mientras que en lo relacionado al dengue y leptospirosis no han hecho los esfuerzos necesarios para su previsión y mucho menos para disminuir las defunciones.
 
Clemente Terrero señaló que la alta mortalidad por dengue debe ser un problema de mucha preocupación de las autoridades, y vaticinó que el contexto continuará así mientras prevalezca la mala calidad de los servicios, que es la parte fundamental.
 
Igualmente, los programas de tuberculosis, salud mental y envejecientes, al igual que otros han presentado deficiencias, originadas por la falta de recursos, estructuras y personal capacitado.
“Eso significa que no se van a lograr los objetivos, puesto que para alcanzarlos debe haber una estructura operativa funcional”.
 
Sobre los embarazos en adolecentes, cree que no se ha trabajado en la educación, ya que cuando un joven no tiene donde estudiar, ni un trabajo, entonces va para las calles, donde en el caso de las hembras se prostituyen y los varones se dedican a delinquir.
 
“Es un problema multifactorial que hay que trabajarlo en la parte formativa de esos seres humanos”, concluyó el médico, quien observó que no existen programas para esos fines y las propuestas solo aparecen en los periódicos, como un trabajo de relaciones públicas.

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