Leo Salazar: “Hago fotografías entre luces y sombras”

Fue una tarde en la que, al curiosear entre los equipos fotográficos de su padre,  surgió el amor a primera vista de aquel niño con 13 años de edad, que de inmediato se apasionó por el lente y quiso intentar  fotografiar el mundo, según el modo en que sus tiernos ojos lo veían.
 
Leo Salazar dedicó parte de su vida laboral al Parque Zoológico Nacional, pues  siempre tuvo un pensamiento humanista junto a su  amor por la fotografía,  que con el paso del tiempo creó vínculos junto a otras áreas como la publicidad, el cine y el sonido.
 
El artista y el hombre se funden en una conversación amena, acerca de su nuevo proyecto Las Salinas, Blanco, Negro y a Color, trabajo que  combina  junto al arte plástico de la reconocida directora del Centro Cultural Perelló Julia Castillo, en una exposición exhibida el pasado mes en el Museo de las Casas Reales, calle Las Damas, esquina Mercedes, en la Ciudad Colonial de esta capital.
 
Precisamente, la armonía del amplio campo de la fotografía dentro de ese conjunto artístico fue el tema que se desglosó durante el programa ¿Qué pasa hoy?, transmitido por los servicios radiales y televisivos de este multimedios DominicanosHoy.
 
Salazar, junto a Castillo, busca mostrar en este proyecto la forma de vida de los habitantes de Las Salinas de Baní, en la provincia Peravia, con técnicas que  realzan tanto la  estética, como el mundo en el que viven. Comentó el fotógrafo que esta obra forma parte de su responsabilidad social.
 
“Soy un salvado por el arte. La fotografía para mí ha sido un salvavidas. Ha sido mi centro, mi meditación; mi mundo cambió de una cámara tipo Nikon a las de verdad o grandes. Hago las fotografías entre las luces y las sombras”. Expresó Salazar, quien añade que se inició en los años 80, utilizando el blanco y negro, recurso que le permitió años después explorar imágenes danzantes como el Ballet Clásico Nacional, una experiencia que le hizo estudiar el claroscuro y los medios tonos que se proyectarían en la fotografía a color en periodos siguientes.
 
Confiesa el entrevistado que la fotografía dominicana, principalmente de las décadas de los setenta y ochenta, jugó un papel importante en su formación: “Esencial y mágica, influyó en mí, así como otros imponentes como Domingo Batista, Jueves 68, Foto Grupo que cumplieron con hacer de este medio intérpretes de lo que ven y no coleccionistas de imágenes”.
 
Lo filosófico y estético concurren en este apasionante diálogo con alguien que involucra su pensamiento  con la educación, el valor a la naturaleza, el cuidado entre los seres vivos y todo cuanto tenga que ver con la humanidad: “La fotografía es un arte y un oficio, que te permite mostrar tu realidad, andar solo y lo único que hace es enfrentarte con el detalle de lo que te puede llamar la atención.”
Luego de 30 años de intenso trabajo, Leo Salazar pudo convertir la curiosidad y sueño de aquel niño en esta realidad, solo posible por lo que el autor denomina punto clave o paciencia, valor que ha hecho posible que el éxito le acompañe hasta nuestros días.
 
 

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