La querella de una mujer contra un hospital de República Dominicana por la muerte de su hija, embarazada y enferma de leucemia, revive este martes el tema sobre la necesidad del aborto en este país.
Rosa Hernández, madre de la adolescente de 16 años de edad Rosalba Almonte, emprendió acciones para que se determinen cuáles fueron las actuaciones en ese caso, exista justicia y no vuelvan a ocurrir hechos semejantes.
«Hasta que no se aclare esto no habrá forma de evitar a otra madre vivir una situación similar a la mía tratando de que salvaran a mi hija», señaló la mujer. Una documentación presentada por la Colectiva Mujer y Salud relata que el 2 de julio de 2012 Hernández acudió a los servicios de Medicina Interna del Centro de Salud del Seguro de los Maestros en procura de atención médica para su descendiente.
Ese mismo día, la menor fue diagnosticada de probable leucemia aguda, y al día siguiente, los médicos confirmaron tal diagnóstico y la presencia de un embarazo de siete semanas de evolución.
Sin embargo, precisa el texto, el personal médico se limitó a mantener en observación a Esperancita, llamada así por la opinión pública, le negó tratamiento e ignoró la urgencia de la enfermedad.
No fue hasta el 26 de julio, agrega, 24 días después del ingreso, que se confirmó el diagnóstico de leucemia aguda y los galenos decidieron finalmente iniciar la quimioterapia, pero sin interrumpir el embarazo.
A partir de ese momento, la salud de la menor se deterioró precipitadamente y murió en la madrugada del 17 de agosto de 2012 en la sala de urgencias de dicho centro en medio de una hemorragia masiva.
Según el Código Penal dominicano, está prohibida toda acción que atente contra la vida desde la concepción del feto hasta el final de la existencia de la persona.
Desde el punto de vista científico en las circunstancias de Esperancita era necesario el aborto, sin embargo, disímiles voces se opusieron a tal proceder y con ello a las sesiones de quimioterapia.
«Es jornada de luto y vergüenza para el país, había conciencia de que el embarazo la ponía en alto riesgo, pero prefirieron arriesgar su vida a realizarle el aborto terapéutico», puntualizó Colectiva Mujer y Salud el día de la muerte de la adolescente.
