Veinte años después, los palestinos creen agotada la vía abierta en Madrid

Ramala.- Veinte años después de que la Conferencia de Madrid abriera una ventana al optimismo, los palestinos han recorrido un arduo camino de negociaciones fallidas y un aumento de la colonización que les ha llevado a la desesperanza y el convencimiento de que el proceso de paz es una vía agotada.

«Ha habido un deterioro muy serio de la situación desde 1991 hasta ahora», aseguró a Efe Mohamed Shtaye, negociador y destacado asesor del presidente Mahmud Abás, que dirigía el equipo palestino que negoció en Madrid integrado dentro de la delegación jordana.

Para él, como para muchos de quienes han tomado parte en estas dos décadas de diálogos iniciados, interrumpidos, relanzados y vueltos a suspender, el camino iniciado en Madrid no ha cumplido las expectativas.

«Veinte años después, debemos reconocer que no hemos cumplido nuestro objetivo. La ocupación se ha consolidado con una expansión colonial sin precedentes. Nos hemos quedado solos a merced de la potencia ocupante, que ha mostrado mucho compromiso con la ocupación y solo palabras en cuanto a la paz», dijo a Efe Saeb Erekat, jefe del equipo negociador palestino.

Cuando las partes se sentaron a discutir en Madrid había 92.000 colonos judíos en los territorios ocupados por Israel tras la Guerra de los Seis Días (junio de 1967); hoy hay unos 600.000.

La población israelí ha interiorizado buena parte de esas colonias (casi todas las de Jerusalén Este y los grandes bloques de Cisjordania) hasta el punto de que en el ideario colectivo israelí es impensable incluso denominarlas así: los colonos de Guiló (en Jerusalén Oriental) jamás se definirían como tales, como tampoco les consideran así la práctica totalidad de los judíos israelíes.

«Lamentablemente el proceso de paz tenía unos plazos que no han sido cumplidos. En cinco años deberíamos haber tenido un Estado libre y hoy tenemos uno bajo ocupación y, además, las condiciones son mucho más difíciles para la creación de un Estado palestino», destacó también a Efe Xavier Abu Eid, portavoz de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Según él, Israel ha utilizado el proceso de paz «como una cortina de humo» para triplicar los asentamientos.

«La mayor parte de la infraestructura de asentamientos que hoy hace muy difícil la independencia palestina fue construida con posterioridad al acuerdo de paz. Veinte años después nos hemos dado cuenta de que Israel no quiere una solución de dos Estados que incluya una Palestina independiente y soberana», indicó Abu Eid.

En el tiempo transcurrido desde el histórico logro de Madrid, que puso sobre la mesa el concepto de «paz por territorios» y supuso el lanzamiento del más importante esfuerzo por la paz en la región, distintos sucesos han enturbiado la construcción de la paz.

La violencia desatada con la Segunda Intifada (2000-2005), que acabó con 5.500 palestinos, 1.100 israelíes y más de medio centenar de extranjeros muertos, destruyó la confianza entre los dos pueblos.

«Ahora la interacción está muerta. Antes íbamos a Tel Aviv, los israelíes venían a comprar en Ramala o a Jenín, pero el Gobierno israelí ha matado toda la interacción, con el muro, el bloqueo… Ha habido una desaparición total del campo de la paz israelí», se lamentó Shtaye.

El muro de hormigón y verja electrificada levantado por Israel en Cisjordania y Jerusalén parte en dos las vidas de sus residentes árabes, reduce su movilidad y libertad y les somete a interminables esperas en puestos de control militares.

«Hay 530 restricciones de movimiento, Gaza está bajo un bloqueo criminal, Jerusalén Oriental sufre una agresión sin precedentes donde sus instituciones son atacadas, sus hogares demolidos y cada vez se revocan más permisos de residencia a palestinos», resaltó Erekat, que denunció la «cultura de impunidad» en la que vive Israel.

La sociedad palestina también está más dividida que en 1991, no solo por la escisión política entre Hamás y Al Fatah, sino también por la desconexión geográfica de Gaza, Cisjordania y en buena medida Jerusalén Oriental, prácticamente aisladas entre si.

Pero los palestinos también han vivido importantes logros, sobre todo, la mejora de su estatus internacional.

De ser vista como un mero movimiento de liberación nacional la OLP ha pasado a ser considerada la representante legítima de los palestinos y unos 130 países han reconocido a Palestina como Estado independiente, muchos de ellos en las fronteras de 1967.

Ese impulso y el hartazgo ante las fallidas negociaciones, es lo que llevó a la OLP en septiembre a pedir la aceptación de Palestina como miembro de pleno derecho en la ONU.

Los palestinos entienden que, por muy importante y revolucionaria que fuera, la vía de Madrid está agotada y la llama que allí se encendió se ha apagado.

«Existen elementos muy importantes de Madrid que se pueden retomar, como el rol del liderazgo europeo, la escena multilateral y la disposición de EEUU a presionar a Israel para que acepte los términos mínimos de una negociación que lleve a la creación de un Estado palestino independiente en las fronteras de 1967», recalcó Erekat.

Pero, lo que los palestinos quieren, añadió Abu Eid, «son menos procesos y más paz. Todo el mundo sabe cual es la solución al conflicto. Hay un consenso internacional, lo que hace falta ahora es voluntad para tomar decisiones».

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