Mientras en nuestra ciudad de Santo Domingo, nos quejamos de su gestión municipal excesivamente centralizada, mientras aquí, combatimos su política “verde” de siembra de palmas costosas y anti-ecológica en detrimento de una política ambiental sostenible de ampliación de la cobertura vegetal que nos protege de los efectos nocivos de los rayos infrarrojos y ultravioletas del sol, mientras aquí, sus munícipes luchamos para la verdadera recuperación de los espacios públicos (aceras, parques, cementerios) porque no nos gusta su política de recuperación de los espacios “muertos” en la capital, ( parque temático, canquiñas que el transforma en áreas de juego); mientras uno protesta porque mantiene otros espacios amplios, cerrados, por estar supeditados a las decisiones de Inversiones Sans Souci, como son el parque Eugenio María de Hostos y Guibia), mientras otros protestaron porque quería instalar un helipuerto en la Plaza Omar Torrijos, mientras aquí nos quejamos de su elitismo, de su modus vivendi y operandi, de su gestión llena de promesas incumplidas como el rescate del “Ozama”, del “Malecón”, de que las calles estén repletas de boquetes, cloacas abiertas, filtrantes sin tapas, nauseabundas, sucias, sin baños públicos, llenas de indigentes y enfermos mentales sin atenciones en todas las calles, donde los discapacitados, ciegos y inválidos no pueden accesar a las isletas porque no se respetaron las normas antropométricas que hacen que todos y todas podamos subir, bajar, accesar a las construcciones públicas sin discriminación. mientras todo eso ocurre aquí, allá, en Madrid, España, ciudad que no coge como modelo, Roberto Salcedo, alcalde de una ciudad absolutamente insostenible por las inundaciones, los pozos y las emisiones de las plantas eléctricas, acaba de ser distinguido con un galardón por su exitosa gestión ambiental de Santo Domingo, declarada ¡ “Ciudad ambiental 2010” !
Cualquiera se pregunta si fue una equivocación, una broma entre comediantes, pero no, la noticia decía que se tomaron en cuenta sus esfuerzos para mejorar la calidad de vida de sus munícipes, su política de siembra de árboles y el rescate de los espacios públicos. Es difícil entender por qué la princesa Leticia se ve involucrada en asuntos tan indignantes. Pero, nuestro dichoso alcalde y comediante recogió su premio, y no cabe dudas sobre eso…. pensando seguramente en los ingratos munícipes de su comarca que no saben apreciar sus actuaciones y que nunca le darían un premio.