Un trotecito por la plaza o un partido de tenis quizás sean suficientes para diluir el enojo, ya que hacer actividad física parece prevenir y reducir el mal humor. A dichas conclusiones llegó un estudio realizado por Nathaniel Thom, de la Universidad de Georgia (Estados Unidos).
El ejercicio es recomendado para las personas en todas las edades, ya que es fundamental para tener una buena salud y prevenir múltiples enfermedades, como los problemas cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, artrosis, obesidad, osteoporosis y depresión, entre muchos otros. En muchas patologías, como la fibromialgia, se recomienda hacer algún deporte como parte del tratamiento.
La actividad física suele dividirse en dos tipos, la aeróbica y la de fortalecimiento muscular, aunque muchas disciplinas combinan ambos aspectos. En todos los casos, conviene empezar a practicarla previo examen médico y de la mano de un profesional, para de esta manera evitar lesiones y aprovechar el ejercicio al máximo.
El equipo de Thom investigó el efecto de la actividad física sobre los sentimientos de enojo, un tema que los autores dicen que fue poco investigado en el pasado.
Para la investigación, los autores eligieron voluntarios con una personalidad propensa al enojo. Durante 30 minutos cada participante vio escenas especialmente diseñadas para empeorar su estado de ánimo y, a continuación, realizaron 30 minutos de ejercicio aeróbico.
En todo el proceso, los autores midieron la actividad cerebral y analizaron el nivel de enojo de los voluntarios a través de una serie de preguntas y respuestas.
Al analizar los resultados, Thom observo que el ejercicio logró disminuir el enojo y mejorar el estado de ánimo de los participantes. El principal hallazgo de este estudio es que el ejercicio protege a las personas del mal humor, casi como una aspirina previene un ataque cardíaco. Dicho en otras palabras, el ejercicio realmente es como una medicina, sostuvo el especialista.